El sábado 10 de enero el diario El País publicaba un artículo de Ayaan Hirsi Ali con el título “Cómo responder al atentado”, en el que la escritora holandesa, actualmente residente en EEUU, daba su opinión sobre este nuevo ataque islamista en el corazón de Europa.

Con esa claridad y valentía que siempre la han caracterizado, Ayaan Hirsi Ali comienza por recordarnos que la masacre de París no ha sido obra de un “lobo solitario”, de un perturbado que nada tiene que ver con el islam. Se trata de una operación que “fue diseñada para sembrar el terror” y que, en ese sentido, ha funcionado. Hoy “Occidente está horrorizado, como corresponde”.

Ayaan Hirsi Ali es aquella controvertida política holandesa de origen somalí que, huyendo de un matrimonio pactado al modo musulmán por su padre, se convirtió en una mujer nómada que durante unos años recorrió Europa intentado convencer a los europeos de que el esfuerzo por la defensa de los valores de la cultura occidental merecía la pena, y de que la libertad de la que disfrutamos no es un regalo de la naturaleza sino que exige luchar para preservarla. Actualmente vive en Estados Unidos, está casada con el historiador británico Niall Fergusson y dirige la AHA Fundation, creada por ella misma en 2007 para la defensa de los derechos de las mujeres musulmanas. La fundación lucha especialmente para poner fin a los matrimonios forzados, la mutilación genital o los “crímenes de honor” que sufren algunas mujeres musulmanas que residen en países occidentales.

Ayaan Hirsi Ali afirma en su artículo que el Corán (que fue su modelo de conducta durante muchos años) contiene muchas llamadas a la yihad violenta. Pero que existe otro libro mucho más moderno, El concepto coránico de la guerra, escrito por el general pakistaní, S. K. Malik en la década de 1970 que, para los islamistas, es la biblia de la yihad del siglo XX. En ese libro, su autor analiza la estrategia coránica para alcanzar la victoria, que no es otra que utilizar el terror para “golpear el alma” del enemigo.

Ayaan Hirsi Ali lo tiene muy claro: “Nuestra alma reside en nuestra creencia en la libertad de pensamiento y de expresión (…). Y allí es precisamente donde los islamistas nos han atacado. Una vez más.” Los responsables de la matanza de París lo que pretenden es imponer el terror. “Y cada vez que nos rendimos a su idea de la violencia religiosa justificada, les estamos dando exactamente lo que quieren.”

Ayaan Hirsi Ali considera que, por eso, y porque no existe ninguna duda de que los islamistas actúan movidos por una ideología que es parte integrante de los textos fundacionales del islam, no se debe ceder ante las exigencias de quienes pretenden que renunciemos a los valores y principios sobre los que se ha construido la civilización occidental.

“Aplacamos los ánimos de los jefes de gobierno musulmanes que nos presionan para que censuremos nuestra prensa, nuestras universidades, nuestros libros de historia, nuestros programas académicos. Ellos reclaman y nosotros les complacemos. (…) ¿Y qué recibimos a cambio? Kaláshnikovs en el corazón de París”.

Ayaan Hirsi Ali concluye en su artículo con una llamada a la resistencia, a la defensa de nuestras libertades, a no dejarse dominar por el pánico: “Occidente no debe aplacar, no debe ser silenciado. Debemos enviar un mensaje colectivo a los terroristas: vuestra violencia no debe destruir nuestra alma”.

He leído todos los libros que en España se han publicado de Ayaan Hirsi Ali y tengo una gran admiración por sus ideas y por su valiente forma de vivir. Pero me resulta difícil compartir el optimismo que muestra en este artículo con respecto a la respuesta de Occidente. Y es que yo no estoy muy segura de que los ciudadanos de esos países que constituyen lo que llamamos Occidente valoren tanto como Hirsi Ali el “alma” de su civilización. Es más, yo creo que la mayor amenaza para Occidente viene precisamente de la falta de convicciones, de la relativización moral, de la cobardía y del desencanto que embarga hoy a las sociedades occidentales.

Ojalá este nuevo crimen contra el alma de la civilización occidental sirva para despertar nuestras conciencias y, como Ayaan Hirsi Ali, emprendamos con convicción y sin complejos la lucha por la defensa de nuestras libertades, por la defensa de los valores de nuestra civilización.

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