“Con Ciudadanos damos la bienvenida a la derecha civilizada”. El socialista moderado Pedro Sánchez ha enseñado su patita de izquierdista arrogante con esta frase sacada del baúl de los recuerdos.

Los universitarios antifranquistas de mi generación, cuando elucubrábamos sobre cómo sería una España democrática decíamos que existiría una “derecha civilizada”  como la que había en Francia, Inglaterra o Alemania. Insinuar hoy que el PP no representa a esa “derecha civilizada” es tanto como poner en duda la “civilización” de la derecha francesa del UMP, la de los conservadores británicos o la de los demócratas alemanes del CDU. Creo, con todos mis respetos, que el secretario general del PSOE debería ser más cuidadoso con sus palabras. Esa insinuación, en boca de de una persona tan moderada y prudente como aparenta ser Pedro Sánchez, es muestra, una vez más, de hasta qué punto la izquierda española se considera con la potestad de calificar y clasificar moralmente a sus adversarios políticos.

En el diccionario de la RAE, “educar” e “ilustrar” aparecen como sinónimos del “civilizar”. Por eso, me extraña tanto esa arrogancia cultural en un dirigente de Partido artífice de la ley de Educación que más ha despreciado la instrucción, es decir, la ilustración, de los ciudadanos.

No sé si Pedro Sánchez es consciente de que el gran proyecto educativo de su Partido, la LOGSE, cuyo logro fundamental es haber escolarizado a la población hasta los 16 años, no sólo no ha conseguido elevar el nivel de “ilustración” de los ciudadanos  sino que ha convertido la educación en un problema social y político de muy difícil solución.

Ya va siendo hora de que algún socialista declare públicamente, como lo hizo en su día Tony Blair, que aquel modelo educativo fue un grave error. Un error que, en España, sólo los de UPyD (y no todos) fueron capaces de reconocer. En ese sentido sí se podría decir que  UpyD representaba a una izquierda civilizada. Una izquierda con la que se podría haber llegado a un acuerdo sobre qué sistema educativo puede mejorar la cultura, es decir, la “civilización” de los españoles.

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