(serie de tres artículos publicados en Red Floridablanca en octubre de 2016, http://www.redfloridablanca.es/category/autores/alicia-delibes/)

Los nihilistas rusos (I)

El término “nihilista” fue popularizado en Rusia con la novela Padres e hijos de Iván Turguénev (1818-1883), publicada en 1862. El protagonista de la novela, Bazárov, es un estudiante de medicina que se declara ateo racionalista. El autor lo describe como un tipo arrogante que se cree en posesión de la verdad y desprecia a sus semejantes, no conoce la compasión, se muestra escéptico ante el amor y tampoco confía en la amistad. Turguénev califica a Bazárov de “nihilista” porque es “una persona que no se doblega ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como un dogma de fe, por mucho respeto que ese principio infunda a su alrededor”.

La novela levantó gran polémica en su época. Turguénev no ocultaba cierta simpatía por esa nueva juventud dispuesta a poner patas arriba el mundo de sus mayores. Sus detractores le acusaron de oportunismo, de querer quedar bien con unos jóvenes que no mostraba el menor respeto por las ideas, costumbres y creencias en las que habían sido educados.

Un año más tarde, Nikolái Chernyshevski (1828-1889), escritor y filósofo revolucionario, publicó ¿Qué hacer? Los hombres nuevos. Esta novela, con mucho más contenido político, se convertiría en el evangelio de los jóvenes nihilistas rusos de la segunda mitad del siglo XIX.

El nihilismo supuso en la Rusia de la década de 1860 la bandera de enganche para jóvenes rusos de buena familia que buscaban “dar sentido a su vida” y trataban de encontrarlo en el rechazo de toda autoridad, la de los padres, la de la Iglesia y la del Estado. Luchaban contra lo que consideraban mentiras convencionales de la sociedad civilizada. La sinceridad absoluta era uno de sus distintivos. Eran “los hombres y mujeres nuevos” que Chernyshevski había descrito en su novela ¿Qué hacer?

De aquellas actitudes individuales de rebeldía surgió una organización clandestina, Tierra y Libertad, cuyo objetivo era la sublevación de los campesinos. Sus miembros, casi todos intelectuales e hijos de terratenientes, fueron llamados “populistas” por su estrategia de acercamiento y adaptación a la vida de los campesinos para impulsar la revolución contra el sistema opresor de los zares.

El 21 de noviembre de 1869, en un estanque de los alrededores de Moscú, fue hallado el cadáver de un estudiante de Agricultura. Tras recibir un disparo en la cabeza, había sido arrojado al agua con unas piedras atadas al cuello. La policía descubrió que el crimen había sido cometido por un grupo de cinco personas e instigado por un anarquista que se decía discípulo de Bakunin, Serguéi Necháyev.

El caso fue novelado por Dostoyevski en su obra Los demonios, publicada en 1872. Dostoyevski hace en la novela constantes referencias a los intelectuales que, como Turguénev o Chernyshevski, jalearon a los jóvenes nihilistas, sin ser conscientes de que alguno de ellos podía acabar convirtiéndose en un despiadado asesino. Necháyev está representado en la novela por un joven cruel y sin escrúpulos llamado Pyotr Stepanovich. Cuando el padre de Pyotr, Stepan, un intelectual de la primera generación de nihilistas seducidos por Chernyshevski, se entera de las intenciones demoníacas de su hijo busca en la novela ¿Qué hacer?, que “había hecho vibrar en otros tiempos su corazón”, argumentos que le permitan comprender el radicalismo de su hijo. Horrorizado, reconoce en la crueldad de éste y en su desprecio por todo signo de humanidad la idea que él mismo había contribuido a propalar, y exclama: “Fuimos los primeros en sembrarla, en cultivarla, en preparar el terreno (…) Pero ¡Dios Santo! ¡Qué manera de expresarla, de retorcerla, de mutilarla!”.

El mismo año en que apareció publicada Los demonios, Necháyev, que después de cometer su crimen había huido a Suiza por miedo a que le arrestaran, fue detenido en Zurich. Devuelto a Rusia, fue juzgado y condenado a veinte años de trabajos forzados. Murió en prisión diez años más tarde.

 

El primer partido marxista ruso (II)

El crimen de Necháyev desencadenó la persecución del movimiento Tierra y Libertad. A finales de la década de 1870 la organización estaba prácticamente desaparecida. De sus cenizas surgió el primer partido revolucionario ruso con el nombre de Voluntad del Pueblo. Sus miembros, que justificaban el uso revolucionario de la violencia, cometieron varios atentados contra la vida del zar Alejandro II, el cual, finalmente, moriría asesinado en 1881.

En 1883, un antiguo militante de Tierra y Libertad, Gueorgui Plejánov, como reacción al terrorismo desatado por los militantes de Voluntad del Pueblo, decidió fundar un grupo marxista revolucionario que descartara la violencia como estrategia política. La nueva organización, con el nombre de Grupo para la Emancipación del Trabajo, debía dedicarse, fundamentalmente, al estudio de la obra de Marx y su posible aplicación en la sociedad rusa.

Por aquel entonces Vladímir Ilich Uliánov (alias Lenin) era un disciplinado alumno de bachillerato y vivía absolutamente ajeno a la política. Su vida empezó a cambiar con la repentina muerte, en 1886, de su padre, que había llegado a ser un alto funcionario del Estado. Su hermano mayor Aleksandr, que había terminado brillantemente su bachiller, entró en contacto con un grupo de estudiantes de la Universidad de San Petersburgo relacionados con la organización Voluntad del Pueblo. El grupo planeaba cometer un atentado contra el zar Alejandro III. El complot fue descubierto y Aleksandr y sus camaradas fueron detenidos. En mayo de 1887, mientras Lenin preparaba sus exámenes finales de bachillerato, Aleksandr fue condenado a muerte y ejecutado. Un año más tarde Lenin ingresaba en la Universidad de Kazán para estudiar Derecho.

Hasta entonces la única formación política del joven Lenin venía de la lectura de la novela ¿Qué hacer? de Chernyshevski. Al llegar a la Universidad, influido sin duda por la biografía de su hermano mayor, Lenin se acercó a los compañeros ideológicamente más cercanos a Voluntad del Pueblo. Acusado de activismo político, fue expulsado de la Universidad antes de terminar el primer curso. A partir de entonces, como solo le permitían presentarse a los exámenes finales, se vio obligado a estudiar por libre. Licenciado en 1892, Lenin optó por dedicarse al ejercicio de la abogacía en Moscú y San Petersburgo, como defensor de obreros y campesinos.

En 1895 Lenin viajó a Europa primera vez. Su objetivo era entrar en contacto con Plejánov, que vivía en Suiza, y con el Grupo para la Emancipación del Trabajo. De vuelta a Rusia organizó la Unión de Lucha para la Emancipación de la Clase Obrera, que duró pocos meses porque enseguida fue desarticulada y sus dirigentes detenidos. Tras sufrir un año de prisión, Lenin fue deportado a Siberia.

 

¿Qué hacer? (III)

Lenin cumplía condena en Siberia cuando, en marzo de 1898, se celebró en la ciudad bielorrusa de Minsk el primer congreso del Partido Obrero Social Demócrata Ruso (POSDR). Ante la diversidad ideológica que se había puesto de manifiesto en las reuniones de aquel congreso, Lenin concibió la idea de crear un periódico que fuera el órgano de transmisión del auténtico pensamiento socialista revolucionario ruso (es decir, del suyo) y que unificara los distintos grupos constituidos en otros países europeos.

En enero de 1900, liberado de su condena, Lenin abandonó Rusia para unirse a Plejánov y los exiliados rusos en Europa. Llevaba consigo el primer número del periódico que se llamaría, Iskra (“La Chispa”), por el lema de “A partir de una chispa el fuego se reavivará”). La publicación de este primer número se realizó en Leipzig antes de finalizar el año. El objetivo de la revista era lograr la unificación de las organizaciones socialdemócratas en el extranjero. A Lenin le preocupaba, sobre todo, la tendencia “economista” de algunos dirigentes. Los llamados “economistas” defendían la supeditación de la lucha política del proletariado a la lucha económica (de ahí su nombre) lo que, en la práctica, significaba la aceptación de la representación sindical y la participación en el juego democrático de los países occidentales. Para Lenin era necesario acabar con esa tendencia “oportunista” que podía minar el espíritu revolucionario del partido.

Como la revista apenas tuvo trascendencia entre los socialistas rusos, para frenar definitivamente el peligroso avance de esta tendencia “desviacionista” del recién nacido POSDR, Lenin decidió escribir un largo panfleto, ¿Qué hacer?

Qué hacer, se pregunta Lenin, para evitar las tentaciones burocráticas y pequeñoburguesas de algunos dirigentes socialdemócratas. Qué hacer para extender la conciencia política y revolucionaria a amplios sectores de la población. Qué hacer para crear un partido fuerte que dé respuesta a las inquietudes revolucionarias cada vez más extendidas en la sociedad rusa. Qué hacer para extenderse sin traicionar el espíritu revolucionario del movimiento. No puede haber términos medios, advertía Lenin a los desviacionistas. La ideología o es burguesa o es socialista, y “todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea alejarse de ella equivale a fortalecer la ideología burguesa”.

La organización del partido que proponía Lenin debía basarse en un único principio, “el de la más severa discreción conspirativa, la más rigurosa selección de afiliados y la preparación de revolucionarios profesionales. Si se cuenta con estas cualidades está asegurado algo mucho más importante que el ‘democratismo’, a saber: la plena y fraternal confianza mutua entre los revolucionarios”.

Los afiliados a una organización así “no tienen tiempo para pensar en formas pueriles de democracia, (…) sabiendo por experiencia que una organización de verdaderos revolucionarios no se parará en nada para librarse de un miembro indigno”.

Las propuestas de Lenin para extender el partido a todas las capas sociales y evitar que se cayera en el aburguesamiento eran la propaganda, la agitación, las denuncias y las depuraciones.

En 1903 se celebraría, en Bruselas y Londres, el III Congreso del POSDR. El empeño de Lenin por imponer su doctrina iba a provocar la escisión del partido en dos facciones, la de los bolcheviques, seguidores de Lenin, y la de los mencheviques que se oponían a su estrategia. Desde entonces Lenin vivió en el exilio casi ininterrumpidamente hasta que, en abril de 1917, llegó a la estación Finlandia de Petrogrado (hoy San Petesburgo) en aquel famoso tren blindado que salió de Ginebra y atravesó, en plena guerra, toda Alemania. En febrero había estallado en Rusia la Revolución que obligó al zar a abdicar y constituir un Gobierno provisional. En octubre el partido bolchevique dirigido por Lenin se levantó contra ese Gobierno y se hizo con el control absoluto del poder.

El escritor ucraniano Vasili Grossman (1905-1964), en su obra póstuma Todo fluye, acusaba a Lenin de haber sido el fundador del Estado totalitario y liberticida que más tarde construyó Stalin. Para Grossman, Lenin no tomó el camino de la Revolución por amor a la humanidad, ni por el deseo de acabar con la miseria y la explotación de los campesinos, ni tampoco lo hizo porque creyera en la verdad del marxismo o en la justicia socialista, su único objetivo fue siempre alcanzar el poder, y, para ello, “inmoló, mató lo más sagrado que Rusia poseía: la libertad”.

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